-Tengo una sorpresa para ti, saca todo tu arsenal.
... Y con esta premisa se plantó en su casa.
Había extendido en el sofá todo el maletín de la Señorita Pepis esperando una noche salvaje, pero al ver la sorpresa se quedó helado...
Poco a poco se fueron derritiendo el hielo y calentando los cuerpos.
Él fue tiñendo sus traseros de un dulce color rosado, las rodeo con suaves cuerdas negras y las hizo saborear sus blancos jugos.
Durante la noche les fue cediendo poder y artilugios.
Fusta en mano se fueron zurrando por turnos... Sin piedad. Solo con el miedo de que si se pasaban, cuando la otra recogiese el testigo sería igual de cruel.
Solo entre ellas consiguieron que el dulce rosado traseril se convirtiese en un excitantísimo morado.
Eran sumisas y ahora también eran sádicas... casi insaciables, masoquistas, zorras.
la perra eva
Let's play.
2 comentarios:
WoW!
vaya que interesante
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