Una de las cosas que odiaba soberanamente era que le hiciesen perder el tiempo gratuitamente.
¿Por qué la gente (y cuándo dice gente en este caso se refiere a hombres) tiene una predisposición especial por hacerle perder el tiempo a otra gente?
Desde aquí quiere enviar una misiva:
Por favor, no la hagais perder el tiempo (ni a ella ni a nadie, vamos).
Aclarad vuestras ideas, decidid lo que quereis y luego lanzaros al mundo. Mientras tanto, no molesteis. Sólo se trata de respeto por el tiempo ajeno.
Eva
No quiero más castillos en el aire.
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