... fue entonces cuando el motero se convirtió en rana. Es lo que tienen los cuentos modernos...
Por lo que había visto en sus citas y por lo que extraía de sus conversaciones, ese motero más que para azotador iba para perrito de compañía. Y, aunque había intentado hacer oídos sordos a ese carácter tan sumiso del motero, mucho había tardado ya en salir a flote.
Durante una de sus conversaciones calenturientas previas a su nuevo encuentro, él ya hablaba de hacerse algún "apaño" antes de verse al día siguiente. Ella, queriendolo tener bien cachondo le dijo que no, que mejor sin apaños. Fue entonces cuando vino la sorpresa... Ordénamelo.
De repente a ella se le rompieron los esquemas, aunque a la vez la excitaba. No era la primera vez que se le pasaba por la cabeza la idea de dominar, de hecho, era la segunda y la actitud y el carácter del motero eran los más ideales para ello.
Empezó tanteando el terreno, pero no hacía falta, ese chico deseaba obedecer, al menos tenía ganas de jugar a obedecer.
Ella, en cambio, aunque no se lo había planteado demasiado, también le habían surgido las ganas de jugar a dominar. Sería divertido... sobretodo si contamos con el posible factor... "sorpresa". :)
la perra eva
1 comentario:
Eva, los cuentos y las metamorfosis son tan reales como la vida misma. Tú ahora actúas en el rol de sumisa, que es el que tu estado de ánimo te pide. Pero la vida da vueltas. Y quienes hemos ejercido de amos a veces también nos transformamos. Más cambios hubo en la mitología clásica. Besos
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