Unas veces se gana y otras veces se pierde. Aunque en el fondo cuando apuestas con carne nunca pierdes del todo. De hecho, dicen que a veces para ganar hay que perder.
Se sobreentiende pues, que se hayaba endeudada hasta las cejas...
Un pervertido a la vez que perverso berenjenal, un intento de homicidio por asfixia y otro de exhaustarla.
Como mujer de palabra, se resignaría a la derrota y pagaría sus deudas. Ya llegarán tiempos mejores, ya...
¿Lady Eva?
Me coso antes la boca que darte el gustazo de oirme decir BASTA.
1 comentario:
Ya pagaste? O he de llamarte morosa?
Anonim.
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