Hace cuatro años le abrieron la puerta a un nuevo mundo y desde entonces han pasado muchas cosas. Unas muy divertidas, otras muy excitantes y otras muy constructivas.
Miraba atrás y no se arrepentía de nada. Cada situación y cada persona le habían aportado algo; en la mayoría de casos positivo y en otras pocas, experiencias o lecciones de cómo no hacer las cosas.
Hoy miraba atrás y se entristecía por varios huecos vacíos que encontraba, pero también se alegraba por la cantidad de sitios ocupados que había.
Escribiendo estas líneas se daba cuenta de que en este tiempo había completado un círculo, una vuelta; y que estaba preparada para empezar la siguiente.
eva
No cuentes los días, haz que los días cuenten.
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