Se encontraba sobre su cama, con las luces apagadas, a cuatro patas, vistiendo únicamente la camiseta del pijama y llorando a moco tendido. Con los ojos cerrados intentaba recapacitar sobre lo que era, sobre lo que sentía, pero el único pensamiento que cabía en su cabeza en ese momento era la impotencia.
Se sentía extremadamente impotente. Sabía lo que era, sabía lo que deseaba y sabía lo que quería... y eso último era lo que más impotencia le causaba. Deseaba crecer como perra, convertirse en sumisa, ser guiada por quien supiese hacerlo. Que ese alguien la encauzase y le mostrase todo lo que aún no podía ni imaginar.
Sabía quién le podía proporcionar todo eso, pero por distancia o por indisponibilidad era imposible... Respiraba hondo y seguía llorando, lamentando su suerte...
No caería otra vez en el error. No se lo permitiría.
Volvía a respirar hondo y se juraba ser fuerte y paciente. No se dejaría llevar. El deseo no la haría caer en malas manos. La impaciencia no la haría entregarse a cualquiera.
Llamadme presuntuosa si queréis, pero creo, que como muchas de mis iguales merezco la mejor educación, el mejor guía que consiga sacar lo que hay dentro de mí, para ofrecérselo, obedecerle y entregarme a Él.
…
Ahora releyendo, recapacitaba sobre estas lineas que la rabia le había hecho escribir.
Maldita niñata caprichosa, decía para sus adentros. ¿Cómo se te ocurre maldecir tu suerte por no poder tener a quién deseas? Quizás no puedas ser suya, quizás no debas tampoco, pero ellos son los que en estos meses te han hecho crecer. Deberías agradecer cada una de sus frases, de sus lecciones y de sus enseñanzas.
¿De dónde sale tanta vanidad? Sé, sé, sé... ¿qué sabes?¿ Estás segura de que sabes lo que quieres? ¿Estás segura de que sin conocerlo sabes lo que deseas?
… Y cuanta razón tenía su encrucijada mental. La rabia la convertía en arrogante. Tan joven y ya creía que sabía tanto... Mientras tanto no se daba cuenta de que cuando el deseo aparecía se le nublaba la vista...
…
… volviendo a releer solo tenía ganas de irse a dormir, de dejar el tiempo pasar y de procurar no contradecirse tanto.
la perra eva
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