Poca vida de sumisa y bastantes más de universitaria...
Cada uno tiene sus propias motivaciones para hacer lo que hace. Unos estudian porque les gusta, otros por tener un buen porvenir, unos pocos porque es tradición familiar seguir cierto camino.. pero el día a día, madrugar, coger transporte público y tener una sonrisa en la cara a veces se hace difícil. Por ello todos tenemos una motivaciones secundarias.
Cuando digo esto, que me estoy sacando ahora mismo de la manga, me refiero a que todo se hace un poco más ameno cuando al llegar a la universidad te encuentras con las compañeras y charlas o cuando entras en clase y ves a tu profesor. Uniformado, con su americana, sus pantalones de pinzas y su corbata... y mientras pasa la clase y aprendes cosas sobre la organización de un hotel, a ratos desconectas y sueñas...
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Ella imaginaba que la clase estaba vacía, y que por alguna excusa se encontraba a solas con el profesor en el aula. Fantaseaba con que se iban acercando hasta notar la respiración del otro en la mejilla, mientras una mano empezaba a rozar su rodilla.
Por su mente pasaban imágenes. Se veía cogiendo a su profesor de la corbata y estirando de él hacia su boca, siendo ella quien llevase las riendas. Aunque también le gustaba imaginar que él la ponía sobre sus rodillas y la azotaba por no atender en clase.
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Era bastante divertido fantasear con su profesor, no tanto el ir mojada desde las 9 de la mañana del lunes... A sabiendas de que no iba a tener sexo en toda la semana. Como mucho se magrearía un poco el fin de semana con algún chico. Pero era curioso como desde que se dio cuenta de sus tendencias sumisas había renegado del sexo vainilla. No le apetecía tener sexo por sexo... por muy cachonda que estuviese durante gran parte del día.
Así sigue su vida, sin buenas nuevas, ni nada que resaltar. Una feliz vida normal, que se sale de madre los sábados noche e incluso los domingos, para dejar paso a otra tranquila semana.
la perra eva
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