lunes, 11 de octubre de 2010

respirando hondo

Se sentía como en una piscina muy profunda y muy larga, buceando de lado a lado sin subir a la superficie para respirar. Así como en esa situación necesitaría aire para sus pulmones, ahora lo que necesitaba era sexo, mucho sexo.

Sin saber muy bien porque había ido renunciando a sus follamigos habituales. No contestaba a sus llamadas, no quería saber nada de ellos ni del sexo corriente. Tenía muchísimas ganas de volver a sentir algo más.

Estaba ansiosa por volver a notar la sumisión dentro de ella. Deseaba escuchar una voz que la empequeñeciese, que la hiciese sentir pequeñita y vulnerable. Soñaba con unos ojos a los que no poder mirar, unos ojos que la penetrasen, que le obligasen a obedecer casi sin darse cuenta.
Estaba poniendo todo su empeño en tener paciencia, pero su cuerpo estaba empezando a ir por libre. Se mojaba mucho, se ponía muy cachonda. Pero no tenía aún quien la correspondiese...

La verdad es que se lo había tomado con bastante calma lo de encontrar otro Amo. No le había puesto muchas ganas que digamos, pero cuando la fuerza ahorca y el c... te da palmas cualquiera se busca la vida.

Ahora observaría con atención, y antes de elegir le buscaría los cinco pies al gato. Intentaría no ser la niñata impaciente que era para no equivocarse en su elección. No se entregaría a cualquiera, lo tenía muy claro, necesitaba alguien disciplinado, severo y serio entre otras cosas.

Ahora notaba como todo resurgía. Este era un sentimiento parecido al de hace unos meses, las ganas de ofrecerse, de obedecer, de entregarse como nunca antes.
 
la perra eva

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