A veces no basta con dormir para que las cosas se aposenten... Era extraño porque hasta ahora siempre le había sido suficiente...
Durmió un ratito con él y al despertar lo sentía todo aún más revuelto que antes. Llegó a casa malhumorada... El día había empezado bien, pero extrañamente se había ido torciendo. Hizo una larga siesta que no mejoró su humor ni un ápice. Seguía con ese extraño sentimiento en su interior.
Como por casualidad, empezó a hablar con un viejo lobo de mar. Este le hizo ver cosas que no veía o que no quería ver.
Era hora de volver a hablar, de volver a aclarar posturas...
... Consiguió liberar su mente poniendose una película, Cisne Negro, así por fin dejó de marear la perdiz sin necesidad.
la perra eva
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