Cuando algo empieza de una manera poco común... lo habitual es que no modifique su rumbo.
Se besaron como si no hubiese mañana nada más verse... Realmente no existía un mañana para ellos.
Eran como animales; les daba igual dónde parar; en un callejón a 100 metros de una comisaria de policia, en una parada de autobús, en el ascensor o en la ventana del pasillo del hotel.
Eran como animales; les daba igual dónde parar; en un callejón a 100 metros de una comisaria de policia, en una parada de autobús, en el ascensor o en la ventana del pasillo del hotel.
Finalmente entraron a la habitación aunque poco estuvieron en ella. Los musculosos brazos de aquel alemán levantaron el colchon de 0,90m para trasladarlo a la terraza y dejar dormir tranquilo al compañero de habitación...
En la terraza del hotel, que también hacía justos y exactos 0,90cm de ancho, pasaron lo que les quedaba de noche. Entre muchísimos besos, larguísimos abrazos y sexo del que a ella le gustaba.
Eva
Enredada junto a aquel hombre bajo aquella sábana blanca se sintió como en una película.
Vielleicht mein Traumman... Auf Wiedersehen.
Vielleicht mein Traumman... Auf Wiedersehen.
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