Cierra los ojos e imagina algo cálido. Algo cálido y suave. Cálido suave y húmedo.
Su sexo estaba decorado al noroeste por tres estrellas y sobre su monte de Venus reinaba un triángulo de vello.
Los labios mayores sobresalían lo justo, cubriendo por completo sus labios menores y su clítoris perforado.
Esa era la imagen que tenía de su vagina, aunque a veces...
No solía fijarse, pero ayer era exagerado.
Hay quién le pone más empeño a unas zonas y quién le pone más empaño a otras. Y hay también quien se empecina en una zona hasta que prácticamente la devasta (sin que esto tenga porque ser negativo).
El nuevo ligue focalizó sus intenciones en su clítoris; acarició, frotó, lamió y volvió a fortar y a acariciar hasta que se desarmaron.
Se multiplicó por varios, por muchos y tardó largo rato hasta volver a su minúsculo tamaño habitual.
Eva
Creo que pretendia borrarlo del mapa.
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