Tocó al timbre. La llamaron por teléfono.
-Ehm... Ahora bajo, cojo la basura y compramos unas birras.
10 minutos más tarde el nuevo ligue de fin de semana se dignó a aparecer. Mucho más guapete de lo que le recordaba aquel modernillo con tupé bajó cargado con dos enormes bolsas de basura.
-Lo siento, la casa estaba hecho un desastre (...)
Cuando le vio le dio igual la espera. Aquel chico inspiraba un buen rollo estratosférico.
Cenaron, bailaron, charlaron y rieron.
Sin saber cómo ni por qué aquel chico dijo algo de una fusta.
-Si quieres voy a la habitación a por la fusta.
-¿Tienes una fusta? - se le iluminaron los ojos.
Le hizo creer durante varias frases que si que la tenía. Para luego revelarle que no era verdad, que lo había dicho en broma pero que podía ser interesante, muy interesante. Ciertamente mostró interés en indagar en nuevas o distintas prácticas.
Bailaron, se besaron, charlaron, rieron y disfrutaron. La acompañó hasta el coche y se despidieron.
... Un nuevo fichaje más a la cartera... ¿Qué durará?
Eva
Una noche con un curioso especimen.
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