Hablaban como si nada y de pronto la conversación se desvió.
Aquel chico le hizo recordar lo que hace ya tiempo fue, lo que había dejado de lado por desidia, lo que había anhelado y no había sido.
Escuchó a su cuerpo; lo sintió.
Se percató de que solo de leer las lineas que aquel chico le escribía, su sexo palpitaba y se mojaba sin querer.
Imaginaba las escenas que formaban aquellas palabras al azar y un sentimiento, que hacía mucho que no habitaba su cuerpo, volvió a recorrerla.
...
La cosa no se quedó ahí; al día siguiente le seguían viniendo aquellas líneas a la mente, que la volvieron a excitar.
Lo curioso es que era una excitación embriagadora, desbocada. Era algo que no sentía cuando daba órdenes. Tan solo cuando se imaginaba sometida...
Eva
¿Será hora ya de volver a intentarlo?
¿Volver? (...) Con la mente aferrada a un dulce recuerdo.
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