miércoles, 21 de mayo de 2014

escucharse el cuerpo

Hablaban como si nada y de pronto la conversación se desvió.

Aquel chico le hizo recordar lo que hace ya tiempo fue, lo que había dejado de lado por desidia, lo que había anhelado y no había sido.
 
Escuchó a su cuerpo; lo sintió.

Se percató de que solo de leer las lineas que aquel chico le escribía, su sexo palpitaba y se mojaba sin querer.

Imaginaba las escenas que formaban aquellas palabras al azar y un sentimiento, que hacía mucho que no habitaba su cuerpo, volvió a recorrerla.


...


La cosa no se quedó ahí; al día siguiente le seguían viniendo aquellas líneas a la mente, que la volvieron a excitar.

Lo curioso es que era una excitación embriagadora, desbocada. Era algo que no sentía cuando daba órdenes. Tan solo cuando se imaginaba sometida...




Eva

¿Será hora ya de volver a intentarlo?
¿Volver? (...) Con la mente aferrada a un dulce recuerdo. 

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