Cierta conversación la incitó a tocarse. Aprovechó y volvió a sacar su nuevo juguetito, LELO.
Empezó a acercarselo y a notar la vibración.
Notaba algo... extraño y decidió irse al baño.
Se sentó en la ducha, abrió las piernas y siguió con su cometido. Aquello era exagerado, alucinante, incontrolable.
Se le hacía raro, pero siguió. Apoyó el vibrador sobre su clítoris a la máxima potencia y... sin poder controlarlo ciertos líquidos salieron de por ahí.
-¿Pero qué? :S
El consolador estaba envuelto en jugos blancos, ella estaba sentada sobre su propio líquido incontrolable y su clítoris se había multiplicado por catorce.
Flipó en colores, se duchó y se fue a dormir con un rucu-rucu detrás de la oreja.
Eva
¡Este cacharraco mola MUCHO!
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