6.00 am
Tras las órdenes de su Amo apagó su cigarrillo y el ordenador. Encendió el reloj despertador y puso cinco alarmas distintas en el móvil. Iba un tanto contenta después de haber bebido “un poco” de lambrusco y de sangría durante la cena. Tenía miedo de no levantarse antes de las 12h para conectarse como su Amo le había pedido.
8.45 am
Se movió bruscamente, una mosca se estaba paseando por su cuerpo desnudo y le molestó. Miró el reloj. Era pronto, aún podía dormir un poco más. Se sentía resacosa y tenía calor. La mosca la siguió molestando. Fue a por el ventilador.
Intentando dormir sin saber porque estiró sus brazos hacía cada una de las esquinas del cabezal de su cama de noventa. Hizo lo correspondiente con sus pies e intentó imaginarse atada a la cama de su Amo, con los ojos vendados.
Esa escena tan sencilla provocó que su coño se mojase. Intentó seguir durmiendo pero le fue imposible. Su cabecita quiso pensar que era por el calor, por la maldita mosca y porque se había puesto algo cachonda. Pero en el fondo la idea de que podía quedarse dormida y no acudir a su “cita” con su Amo revoloteaba sobre las demás… intentó convencerse de lo contrario y decidió aprovechar la mañana haciendo cosas en casa... Hacía bastante que no se levantaba por si sola tan pronto.
Se preparó su leche con “cola-cao” y su taza de cereales, se sentó en la terraza y mientras desayunaba escribía e intentaba pasar la resaca.
Desde que se había levantado no se había sacado de la cabeza la conversación que había tenido antes de acostarse con su Amo. Él por fin se había puesto serio de verdad. La noche anterior, aunque borracha, se había dado cuenta de que esto no era un juego. Ya lo sabía que no era un juego, al menos ella no se lo tomaba así, pero se dio cuenta de verdad.
Él le prohibió que hablase con otros Amos hasta que estuviese iniciada y le dijo que los planes para su viaje habían cambiado. Él había decidido que la incomunicaría durante esa semana. Permitiendo hacerle las llamadas justas a “mamá” para que no se preocupase. Nada de amigos, de internet, de MSN. Solo su Amo.
La tendría en casa a su disposición. Durante esa semana a lo mejor no se correría ninguna vez. Quizás si no se portaba bien tampoco saldría a la calle. Solo estaría para complacer a su Amo… Para servirle... Para obedecerle…
Estaba un poco asustada. No sabía si sería capaz de aguantar así una semana entera. Pero no le faltaban las ganas de intentarlo, la satisfacción de conseguirlo, por ella misma y por su Amo.
Seré capaz de esto y de más Señor.
No puedes ganar una carrera pensando que no llegarás a la meta.
eva {GN}
Tras las órdenes de su Amo apagó su cigarrillo y el ordenador. Encendió el reloj despertador y puso cinco alarmas distintas en el móvil. Iba un tanto contenta después de haber bebido “un poco” de lambrusco y de sangría durante la cena. Tenía miedo de no levantarse antes de las 12h para conectarse como su Amo le había pedido.
8.45 am
Se movió bruscamente, una mosca se estaba paseando por su cuerpo desnudo y le molestó. Miró el reloj. Era pronto, aún podía dormir un poco más. Se sentía resacosa y tenía calor. La mosca la siguió molestando. Fue a por el ventilador.
Intentando dormir sin saber porque estiró sus brazos hacía cada una de las esquinas del cabezal de su cama de noventa. Hizo lo correspondiente con sus pies e intentó imaginarse atada a la cama de su Amo, con los ojos vendados.
Esa escena tan sencilla provocó que su coño se mojase. Intentó seguir durmiendo pero le fue imposible. Su cabecita quiso pensar que era por el calor, por la maldita mosca y porque se había puesto algo cachonda. Pero en el fondo la idea de que podía quedarse dormida y no acudir a su “cita” con su Amo revoloteaba sobre las demás… intentó convencerse de lo contrario y decidió aprovechar la mañana haciendo cosas en casa... Hacía bastante que no se levantaba por si sola tan pronto.
Se preparó su leche con “cola-cao” y su taza de cereales, se sentó en la terraza y mientras desayunaba escribía e intentaba pasar la resaca.
Desde que se había levantado no se había sacado de la cabeza la conversación que había tenido antes de acostarse con su Amo. Él por fin se había puesto serio de verdad. La noche anterior, aunque borracha, se había dado cuenta de que esto no era un juego. Ya lo sabía que no era un juego, al menos ella no se lo tomaba así, pero se dio cuenta de verdad.
Él le prohibió que hablase con otros Amos hasta que estuviese iniciada y le dijo que los planes para su viaje habían cambiado. Él había decidido que la incomunicaría durante esa semana. Permitiendo hacerle las llamadas justas a “mamá” para que no se preocupase. Nada de amigos, de internet, de MSN. Solo su Amo.
La tendría en casa a su disposición. Durante esa semana a lo mejor no se correría ninguna vez. Quizás si no se portaba bien tampoco saldría a la calle. Solo estaría para complacer a su Amo… Para servirle... Para obedecerle…
Estaba un poco asustada. No sabía si sería capaz de aguantar así una semana entera. Pero no le faltaban las ganas de intentarlo, la satisfacción de conseguirlo, por ella misma y por su Amo.
Seré capaz de esto y de más Señor.
No puedes ganar una carrera pensando que no llegarás a la meta.
eva {GN}
11.15 am
Su Amo se conectó y la saludó. Ella fue corriendo en cuanto lo escucho y empezaron a hablar. Sin saber muy bien cómo Él le concendió dos minutos para complacer su coño. Sin pensarlo pegó un brinco de la cama, cogió su consolador y siguiendo sus ordenes lo empezó a meter y sacar. Entraba sin ningún tipo de problemas, sin antes haberse tocado ni una pizca… últimamente su coño pasaba la mayor parte del tiempo empapado.
Jamás pudo imaginar que dos minutos diesen tanto de si, y que sin roce previo alguno podría correrse dos veces. Tan solo porque Él se lo permite, tan solo porque Él lo quiere así.
Pasados los dos minutos la dejó continuar, y una vez acabado el tiempo le dijo que era un regalo, por haberle obedecido, por haber hecho las cosas bien.
Seguieron hablando y le pidió que trajese sus juguetes. Le ordenó introducirse las bolas tailandesas poco a poco y luego meterse el consolador.
Era todo tan extraño. Apenas le gustaban esas bolas, pero le resultaba tan fácil obedecer sin apenas rechistar. Era tan extraño contener un orgasmo… y tan difícil contenerlo sin bajar el ritmo.
Le siguió ordenando que se metiese el consolador, que lo cambiase por otro más grueso, que mueviese las bolas, que procurase que no se salgiese ni una, que se pusiese unos vaqueros, que se azote, que chupase consoladores a la vez, que se los metiese los dos en la boca.
Finalmente que sacase esas bolas y que siguises con el consolador hasta correrse, a cuatro patas, ofrecida, para Él, solo para Él.
Era tan gratificante complacerle, disfrutar de lo que le ofrecía, disfrutar de Él, de su presencia, de sus palabras, de sus órdenes.
Decidió que aprendería a disfrutar de todos y cada uno de los buenos momentos que le daba, de todos los orgasmos que le permitiese tener, ya que como Él decía, los tendría cuando a Él le apeteciese… y nunca se sabía cuándo puede ser eso.
Gracias Señor, gracias mi Amo.
eva {GN}
No hay comentarios:
Publicar un comentario