sábado, 17 de julio de 2010

mirando atrás

Cerró los ojos…

…

… Abrió los ojos. No conocía el lugar en el que estaba. Intentó mover los pies pero no pudo. Intentó mover sus manos, pero algo se lo impedía. Estaba atada a una cama. Empezó a agitar su cuerpo, pero era imposible deshacerse de esos grilletes. Gritó.

Entraron a la habitación dos hombres. Se movió para intentar taparse ya que estaba desnuda, pero fue imposible. Uno de ellos se acercó a ella. La miró con indiferencia y se sacó la polla. Acto seguido se tumbó encima de ella, pasó la mano por su coño y metió dos dedos de golpe. Los movió varios segundos, los sacó e introdujo su polla con fuerza.

Ella se agitaba pero su esfuerzo era en vano. El otro hombre se acercó a su cara y empezó a masturbarse cerca de su boca. Estuvo un rato negándose y haciendo todo lo posible para escapar. Pero sus fuerzas se agotaron y tanto su alma como su cuerpo cayeron rendidas a la voluntad de esos hombres.

…

Abrí los ojos y aún jadeando saqué ese consolador amarillo fosforito que un chico me había regalado. Tan solo tenía catorce o quince años, pero sin saber porque cuando a veces me masturbaba tenía fantasías de ese tipo.

Hoy lo pienso y caigo en la cuenta de que por eso mismo, quizás lo que me pasa ahora no es tan raro. Mi cuerpo lleva años pidiéndolo. Estos sentimientos han estado aquí siempre, tan solo tenía los ojos vendados.

Esta perra siente que no quiere jugar, siente que lo lleva dentro, desea ser la más sumisa, la más obediente, la más dócil, la más guarra, la más PUTA...

1 comentario:

Donador_de_plaer dijo...

Pues sueltate a tus sentimientos y deseos... y se la mas sumisa, la mas obediente, la mas dócil, la mas guarra y la mas PUTA... a mi me complaceras...