jueves, 17 de febrero de 2011

aclarando posturas

Tenía bastante buena memoria, aunque a veces olvidaba cosas de lo más importantes.

Ahora se paraba a pensar y no sabía donde había quedado la paciencia que tantas veces se había repetido que debía tener. Todo debe tener su tiempo, tanto de ejecución como de asimilación.

¿Qué le había llevado a darse cuenta de que el ansía se había tragado su paciencia?

Quizás las dudas, el hecho de sentir celos, el no querer ser una más...

Hablando se entiende la gente dicen, pero a veces cuando tienes tantas cosas que decir que aún no has digerido es difícil hacerlo.


Habían quedado para comer y ella no estaba en sus mejores condiciones. Poco descansada, rebeldona, aún algo molesta y reglosa se montó en el coche y le dio un beso después de que él se lo pidiese.

Ya en el restaurante, ella se mostraba poco receptiva. Allí por primera vez aclararon posturas sobre lo que ambos buscaban. Él le preguntó que condición estaba dispuesta a adoptar hacia él, y después expuso sus deseos... Sus intereses no convergían en el mismo punto.

Se paró un momento, tragó saliva, se lo pensó y expuso el porqué de su receso.
-... Creo que estamos yendo demasiado rápido.- dijo mientras notaba como se quitaba un peso de encima.

Acabaron concluyendo que volverían a esa fase de prueba, de conocimiento del otro, de la que no deberían de haber salido aún.


Ya por la tarde, con la mente más liviana, aunque tampoco del todo, siguió con su lectura de "La esclava instruida". Excitación, tristeza, envidia y alguna que otra risa era lo que le transmitían las páginas del libro. Envidia de la relación tan intensa de la pareja protagonista y excitación que calmó más tarde debajo del agua caliente de la ducha, dos veces o tres veces.

Salió de su relajante ducha y encendió una velita que acabaría derramando por su cuerpo.

la perra eva

... Arrancada de cavall...

1 comentario:

Pili dijo...

Volver a reescribir.
La mente tiene recuerdo.
¿Realmente alguien es feliz reprimiendo sus deseos en pro de pactos?