Estaba arrodillada sobre la alfombra del salón, con las manos esposadas y apoyando la cabeza sobre su pierna. Él en cambio estaba de pie, hablando por teléfono, acariciándole el pelo.
No se si él debió darse cuenta, pero en ese momento, algo salió volando de su interior y dejó paso a una amplia sonrisa en su rostro. Era un gesto que llevaba tiempo ansiando sin saberlo, ese mismo le dio tranquilidad y ganas de dejarse llevar.
Todo había empezado como el que no quiere la cosa, como un juego.
Hicieron café y mientras esperaban él le preguntó:
-¿Estarías cómoda esposada con las manos atrás?
-Sí, Señor.
Le resultaba curioso que le bastaban sus ordenes y las esposas para mojarse... Después del café el juego siguió con unas pinzas, una mordaza, un collar y una correa, unos azotes...
Cuando ya estuvo desnuda el toco su sexo y le hizo escuchar el chapoteo que hacían sus dedos cuando los movía. Volvieron al salón y siguió azotándola, recordándole lo que era, haciendo que lo dijese ella...
Se dejaron llevar y disfrutaron del momento, el uno del otro...
Se despertó feliz, con la misma amplía sonrisa del sueño iluminando su cara, tranquila, relajada...
Había sido un sueño muy real... había sido un sueño real... había sido un sueño... ¿había sido un sueño?
la perra eva
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